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1er Dia: Introducción

 ‘Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. ‘

Cantares 2:4 (RVR1960)

Me encanta una bella mesa preparada. Especialmente una mesa que te invita, y que te acoge tiernamente, y te invita abrir tu corazón y respirar. Recuerdo mi primer año en la universidad, donde por primera vez vi la visión de la mesa preparada-un manjar completo. Fue como si Dios mismo me invitaba “gustad y ved” que en realidad soy bueno. Aquí se marca el comienzo de entender la importancia de la mesa comunal, de intentar sentarnos a la mesa y cenar juntos con intención. El Señor me dio esta visión para tomar cada oportunidad de aderezar la mesa para otros así como la ha preparado para mí. Sentada a la mesa con él y su palabra fue que aprendí a ser su discípulo. Al sentarme con él, abrí la palabra con nuevo deseo y con gozo. Quería inhalarlo todo al mismo tiempo; pero el  susurro “sigue mi paso.”Y así lo hice.  Muchas veces me salí del camino, y aun así él me ayudó a mantener el ritmo de nuevo como el. Invitándome y esperándome mientras él aderezaba la mesa para mi día a día.

Cuando veo el ejemplo de Jesus al hacer discípulos, lo encuentro sentado a la mesa partiendo pan juntos. Con intención él compartía su vida con los que le rodeaban, dejando el ejemplo que sus discípulos debían seguir. Jesus no le dio la espalda a los pecadores, los pobres, o los de mala fama. Jesús fue intencional sobre quién sería invitado a la mesa. Al ver a quienes él invitaba aprendemos cómo mantener relaciones centradas en Cristo que nos ayudan a ser mas como Jesus cada dia. 

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